jueves, 26 de junio de 2014

El secreto de aceptar

María Guadalupe Buttera y Roberto Ré son dos de los autores de los que más hablé. En esta sección, comenté muchos de sus libros, de sus consejos. Traté de analizarlos y compartir distintas maneras de ponerlos en práctica. Esta vez me incliné por El secreto de aceptar, otro de los tantos libros de autoría conjunta editados por San Pablo.

Buttera y Ré se disponen, en este libro, a hablar sobre el secreto de “aceptar”, y no de una aceptación pasiva, sino de “decir sí a las cosas tal cual son”. Pensándolo bien, cuando aceptamos así, sin querer cambiar lo que no nos gusta, viendo “lo que es” y no “lo que quisiéramos que fuera”, nos desviamos por un sendero de transformación, una transformación positiva.

Avanzar página a página no cuesta en absoluto. Los textos que El secreto de aceptar nos presenta son sencillos, nos acercan y alientan a transitar el camino del auto-conocimiento. En nuestra educación, está la raíz de la confusión que acarreamos la vida entera, dicen los autores. “Fuimos educados para ser lo que debemos ser y no lo que realmente somos”, nos explican.

Apunto en mi libreta de anotaciones el primer consejo; debemos hacernos dos preguntas iniciales importantes: qué tengo que me obstaculiza progresar y qué tengo que me posibilita progresar. Indagar en estas cuestiones, atrevernos a ver justamente eso que quisiéramos que permanezca oculto (porque nos duele o nos frustra), es una oportunidad para des-enmascararlo.

Cada exposición se completa con una frase que los autores eligen cuidadosamente y que nos ayuda a reflexionar sobre la lectura que hemos hecho. Además, nos vuelven a proponer trabajos prácticos con preguntas para meditar, y no falta la conclusión grupal, recurso sumamente utilizado por Ré y Buttera.

¿Hay secretos? Sí, hay uno muy bien guardado hasta el final del libro: una receta con la prescripción que buscábamos desde el comienzo, la clave de la aceptación. También recibiremos, a modo de bonus extra, un listado de más de treinta sugerencias para “fortalecer sanas aceptaciones”.

Abrirnos al duelo; no juzgar; mirar con amor nuestras heridas; respirar sin miedo; mostrarnos sin máscaras; prestar atención a las necesidades que expresa nuestro cuerpo al enfermarse; atravesar nuestros enojos y confusiones y aprender de nuestras experiencias “emergiendo transformados”, son algunas de las muchas recomendaciones que iremos hallando a lo largo de las ciento treinta páginas de El secreto de aceptar.

“Vivir la vida desde otra perspectiva”, esa es la frase cabecera que adopté luego de esta lectura. Manos a la obra, lectores; les prometo que cada uno encontrará la suya.

Fuente: Revista San Pablo
http://www.san-pablo.com.ar/rol/nota.php?id=4624

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lunes, 16 de junio de 2014

¿Cómo se distingue el amor del espíritu del amor ciego e instintivo?

El amor del espíritu

 Por: Bert HELLINGER, Ed. Grupo CUDEC; México 2011.

¿Cómo se distingue el amor del espíritu del amor ciego e instintivo?
  1. El amor del espíritu es una actitud. Acepta todo tal cual es, simplemente porque existe.
  2. El amor del espíritu desconoce el juicio que decide si algo debe existir o no. El hecho de que algo existe significa que fue pensado por un espíritu creador, tal y como es, y así es amado.
  3. El amor del espíritu, cuando nos abarca, se alegra de todo lo que existe y de cómo existe.
  4. El amor del  espíritu es en el fondo una actitud que promueve todo tal como es. Está a favor de todo.
  5. El amor del espíritu es un  amor creador que permite que todo tome el lugar que le corresponde y que lo defiende. Quiere que todo esté presente, así tal cual es.
  6. El amor del espíritu no se pregunta si algo tiene el derecho de existir. Para él, todo y todos forman parte de la totalidad, incluidos nosotros, tal y como somos.
¿Cuáles son las consecuencias del amor del espíritu en cuanto a nuestra actitud hacia todo?
  1. Asentimos a todo.
  2. Le dejamos el tiempo indicado a todo. No queremos ni extenderlo ni acortarlo.
  3. A nada le queremos quitar no agregar algo, en el sentido de querer mejorarlo. Fue creado por otra instancia y existe gracias a ella, tal y como es.
¿Se puede sentir este amor? ¿O sólo es pura existencia, un estar presente? 
Una existencia que asiente, incluso a nosotros, tal como somos y asiente al tiempo asignado a nuestra existencia. Para el amor del espíritu no existe ni más ni menos pertenencia. Para él no existe ningún derecho mayor o menor de pertenecer. Para él, nada va más allá del existir presente.
El amor del espíritu siempre se mantiene en movimiento. Se mantiene en un movimiento creador. De acuerdo con él, asentimos a este movimiento. Nos incluimos y dejamos llevar adonde sea que nos lleve, a nosotros y a los demás. En este movimiento siempre está presente con todo y en todo momento.

La consciencia espiritual

¿Cómo podemos saber si nos estamos moviendo en sintonía con el amor del espíritu? 

Cuando nos calmamos internamente y hasta el extremo último.
Nos sentimos intranquilos si queremos otra cosa que este movimiento.
Al perder la calma, sentimos que el amor del espíritu nos abandona. Nuestro viaje creador con él se detiene, por lo menos en nuestro sentimiento. Sin embargo, no es posible que podamos caer, ni nosotros ni nada que esté presente junto con nosotros.
En el amor del espíritu estamos sostenidos por una consciencia propia que nos permite percibir en todo momento si estamos en sintonía con él. A diferencia de la consciencia, que percibimos como culpa e inocencia, la conciencia espiritual se siente como calma o inquietud.
A veces esta inquietud la sentimos dolorosamente. El dolor va creciendo, conforme nos alejamos de la entrega hacia todo tal y como es. Esta consciencia nos mantiene en el sendero.
A pesar de que no sentimos de ninguna manera el amor del espíritu en nosotros, como amor, ya que es espiritual, los demás lo perciben como si fuera un amor benevolente. Se sienten aceptados y bien en presencia de aquellos que lo irradian. A su alrededor, todo puede ser, así como es.

La sanación. Un manifiesto para la salud y la vida en siglo XXI. Sanar y mantenerse sano.”
Bert HELLINGER. Ed. Grupo CUDEC; México 2011. 

domingo, 15 de junio de 2014

¡FELIZ DÍA DEL PADRE!

La vida nos fue regalada a través de la UNIÓN de nuestra MADRE y de nuestro PADRE.

Cuando los hijos no tenemos que tomar partido por alguno de nuestros padres, tomamos la fuerza de ambos; así nos sentimos libres y con fuerza para servir a la Vida.


Conexión con nuestros padres => Conexión con la vida

Link's relalacionados:




Ejercicios liberadores:
http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com.ar/p/ejercicios.html

Ejercicio para ayudar a otro a conectar con sus padres:
Visualizas a esa persona delante de ti.
Visualiza a la madre y al padre de este ser.
Piensa en ellos hasta poder percibirlos con una mirada compasiva, con amor, durante 3 minutos.

Esta actitud amorosa es un servicio a la Vida que cada uno de nosotros podemos prestar, de manera silenciosa, en nuestra vida cotidiana. 
Cada vez que percibas que es necesario, puedes hacer este ejercicio de visualizar a los padres de la persona que tienes delante de ti, con amor.

¡Adelante! ¡a servir a la Vida con AMoR!


martes, 10 de junio de 2014

"Los pensamientos curan más que los medicamentos"

Entrevista a Bruce Lipton
Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos. 


La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. 
Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano. 
Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo "alérgicos" que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. 
Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?
Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?  
Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando tomo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!
La industria farmacéutica no quiere que sanes sin comprar sus fármacos. 
¿Se puede poner energía en una cápsula?
¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?
Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.
 

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?
No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.
Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la auto curación.
He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se intefiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario
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Si pones al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, enferma. 
Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana
Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?
Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.
Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, 
y los pensamientos son más poderosos que la química
Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos... pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.

Y eso enlaza con la física cuántica.
Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?
Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar.
Lo puedes re programar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.
Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño
Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se 'programa' su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres! 
La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.
 

¿Podemos re programar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?
Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de re programar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de auto ayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento... solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido. 

Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad? 
Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si tomo mis celulas y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que tomo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. 


¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?
Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.
 



"La felicidad no depende de lo que eres o lo que tienes,

sino que depende únicamente de lo que piensas"

Dale Carnegie



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martes, 3 de junio de 2014

El uso del poder en las relaciones de pareja

Cuando el uso del poder se inmiscuye en la pareja, el amor queda obstaculizado, fracasando así, el intento de unión entre el hombre y la mujer. 

El filósofo alemán Bert Hellinger nos señala al respecto: 
Donde hay uso de poder, hay llamamiento para una fuerza opuesta. Siempre se afrontan dos poderes, en lo abierto y en lo secreto. 
Cuando una pareja está presa del amor, ya no son ellos mismos, están arrastrados, sin poder. 
Los enamorados no ejercen ningún poder, se hacen uno. 
Esta intimidad sufre en cuanto se inmiscuye el poder. 
Esto no sólo juega un papel entre hombre y mujer individualmente, sino que a nivel global, entre los hombres y las mujeres.
La mujer sufrió en tiempos pasados tanta agresión injusta, así como violencia, que las mujeres de hoy se unen a las mujeres del pasado. Se hacen cargo del sufrimiento de aquellas, y de su odio hacia los hombres. 
Entonces, se sienten fuertes, pero no para el amor. 
La pregunta es ¿qué sería la solución? 
Aquí, la solución no se encuentra en las parejas individuales, la solución es global. 
La solución es que las mujeres de hoy miren el sufrimiento de las mujeres de antes, que miren las injusticias que han sufrido, y que se mantengan en actitud humilde, respetuosa. 
Estas mujeres del pasado son las más grandes y nosotros aquí los descendientes, nos quedamos abajo. Entonces, las mujeres del pasado pueden crecer hasta su plena grandeza y las mujeres de hoy sienten las del pasado detrás de ellas, sienten su fuerza, se colocan al servicio de la vida… con un hombre, A SU LADO, no debajo de él.
Con eso, termina el uso del poder en la relación de pareja. 
La mujer ya no ejerce poder sobre el hombre y el hombre tampoco sobre la mujer.