martes, 22 de abril de 2014

Aprovecha el día...


por Papa Francisco
No dejes que termine sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo...
Porque pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres humanos llenos de caminos.
La vida es desierto y oasis, nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia...
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa.
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye!!
Emite tu alarido sano por los techos de este mundo.
Valora la belleza de las cosas simples, y también la simpleza de la belleza.
No traiciones tus creencias, todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transformaría la vida en un infierno.
Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.
No existe nadie tan sabio que no pueda aprender algo nuevo, como tampoco hombre tan torpe que no tenga algo por enseñar.
!!Aprende!!
Pero sobre todo aprende a vivir.
!!Enseña!!
No permitas que la vida te pase a ti  sin que la vivas!!!...

jueves, 17 de abril de 2014

¡Gracias a la Vida que me ha dado tanto!

Un domingo al mediodía, día en que se festejaba a la Guadalupana en Santa Fe, hace ya 48 años, entré en la corriente de la Vida, uniéndome a la Gran Familia Humana... Gracias a mis padres y ancestros por este regalo... el regalo más grande... gracias... gracias... si...si, tomo el regalo, disfruto, celebro, aprendo y miro hacia adelante! 
¡Gracias! 

GRACIAS a los que me aprecian porque todos necesitamos amor 

GRACIAS tambien a los que no, porque me ayudan a CRECER en COMPRENSIÓN 
y TOLERANCIA; ¡TODO TIENE SU RAZÓN DE SER ! TODO ES PARA BIEN !! 
¡GRACIAS! 

 
http://despertarycrecer.blogspot.com.ar/2009/04/me-siento-como-adulta.html


Mi nacimiento
¿Mi nacimiento sucedió tiempo atrás?
¿O se encuentra diariamente de nuevo ante mí, lleno de sorpresas?
¿Y no es también la propia muerte un nuevo nacimiento? 

Por lo tanto vivo mi vida en círculos crecientes, 
como lo describe Rilke en uno de sus poemas. 
Con cada nuevo círculo la vida irrumpe hacia una
nueva dimensión.
¿Cómo vivo mi vida ahora? ¿Cómo la vivo
hoy? La vivo con un nuevo círculo, más grande y
más amplio.
¿Cómo despierto por la mañana después de una noche? 
Siempre como recién nacido, confiado e infinitamente amplio.
¿Cómo vive nuestro espíritu con nosotros día tras día? 
¿Es hoy el mismo que ayer? ¿O fue llevado durante la noche 
a una nueva dimensión, llena de sorpresas?

Yo vivo mi vida en círculos crecientes, 
cada día diferente y nuevo, sin llevarla a cabo jamás. 
Cada vida, al parecer, continúa de una forma diferente, 
de una forma creadora.
Por tanto, cada noche dejamos por detrás nuestra vida precedente y junto con el nuevo día
miramos a una, hasta ahora, inesperada amplitud y
hacia una nueva luz.

¿Adónde se dirige nuestro amor cuando despertamos?
Se dirige hacia nuevas acciones, hacia un nuevo amor,
hacia un amor eterno y hacia más felicidad.
¿Cómo? Confiado, curioso, en círculos crecientes, alegre y sostenido
por Fuerzas Eternas, de nacimiento en nacimiento, día a día de forma 
diferente y más amplia. A diario un regalo de Dios.

Bert y Sophie Hellinger 
y el Equipo de la Hellinger® lebenSchule (Escuela Hellinger) 

lunes, 14 de abril de 2014

Tiempo de sanar la propia infancia...

La propia infancia, por Laura Gutman


Alguna vez tendremos que reconocer la infancia real que hemos experimentado.
Especialmente la distancia que hay entre aquello que nos aconteció y aquello que creemos recordar.

El nivel de desamparo, soledad, desarraigo, violencia, abuso, mentiras, engaños, castigos o incomprensión al que hemos estado sometidos, va a marcar a fuego el modo en que hemos logrado sobrevivir en términos emocionales. Si no tenemos un panorama claro sobre las experiencias de nuestra niñez, difícilmente podamos comprender aquello que nos acontece hoy en día.

Es indispensable que recordemos exactamente qué es lo que nuestra madre esperaba de nosotros.

Qué hemos hecho con tal de ser amados.

Hasta qué punto hemos entregado nuestros tesoros para satisfacción de los mayores.

Precisamos registrar sensaciones sutiles, anhelos, fantasías, miedos o sueños inalcanzables para abordar una parte de ese niño que fuimos y del que hoy casi no quedan huellas.

¿Qué pasa si no tenemos ningún recuerdo? Es frecuente. El olvido es un recurso fabuloso de la consciencia.

Si cuando fuimos niños, hemos vivido situaciones demasiado dolorosas (abandono por parte de nuestra madre, desprecio, falta de amor, exigencias desmedidas, soledad o lo que sea) la conciencia “olvidará” esas escenas. Una vez borradas, podremos seguir viviendo.

Sin embargo, las experiencias no desaparecen, sino que se alojan en un lugar invisible, que Freud llamó el “inconsciente” y que luego Jung llamó la “sombra”.

Ese “lugar invisible” podemos imaginarlo como el “detrás del telón” del escenario de un teatro. Desde ese sitio escondido, hacen estragos. Por eso es importante –cuando estamos atravesando alguna crisis vital- tratar de recuperar “esos” recuerdos que traen información muy valiosa sobre lo que nos sucedió.

Y reflexionar también sobre qué es lo que hicimos a partir de eso que nos sucedió.

¿Es importante recordar esas cosas? Sí, claro. Tan importante como caminar por las calles sin tener los ojos vendados. Andar ciegos respecto a todo aquello que nos ha acontecido nos deja inválidos. Por lo tanto, expuestos a todo tipo de accidentes emocionales.

¿Sirve evocar la propia infancia cuando tenemos hijos? Más que nunca. Porque no podremos comprender, percibir ni compadecer a un hijo; si antes no hemos retomado el contacto íntimo con el niño que hemos sido.

Laura Gutman

En la página siguiente encuentras ejercicios para sanar y liberar ntro niño/a herido:


Sanar lo no resuelto de nuestra historia
Respiras conscientemente, te conectas con tu interior e invocas el Espíritu de Dios.
Te ubicas en el momento presente de tu vida, mirando hacia adelante, muy centrado/a, sintiendo y percibiendo las sensaciones de todo tu cuerpo.
Luego das muy lentamente unos pasos hacia atrás, y sigues conectado con lo que sientes en tu cuerpo. Si en algún momento te sientes mal, o sin fuerzas, quédate ahí y permítete sentir profundamente lo que surja, mientras respiras conscientemente e invocas al Espíritu de Dios que te dé la fuerza necesaria para sanar ese dolor que quedó pendiente en tu vida. Quizás aparezcan algunas imágenes, recuerdos, ganas de llorar, o no.
Permaneces en ese lugar, sintiendo profundamente, respirando conscientemente y orando con mucha devoción, respeto y humildad hasta que sientas que te tranquilizas.
Cuando te sientas liberado, puedes dar pasos hacia adelante como regresando al momento presente de tu vida. Si lo consideras necesario, o que algo en tu vida quedó pendiente de ser mirado y elaborado, puedes realizar el ejercicio nuevamente dejando pasar unos días.



"El niño crecía y su espíritu se fortalecía" 
Lc 1, 80