martes, 22 de octubre de 2013

Sobre la pareja:


Suelo pedir a los miembros de la pareja que digan interiormente una frase. 
El hombre la dice internamente a la mujer y la mujer la dice al hombre. 
Esta frase es: ”Te quiero y quiero lo que te guía y lo que me guía tal y como nos guía.” 
Aquí acaba la necesidad de control sobre el otro y también el temor a ser acaparado. 
Porque ambos miran entonces más allá de la pareja y ven algo mayor.

Revista Hellinger
Junio 2007


Las tres palabras claves del amor en la pareja son: 

sí, gracias, por favor.
, te quiero y te tomo tal y como eres, 
Gracias por ser como eres, gracias por todo lo que me has dado,  
Por favor, te necesito.
Bert Hellinger

miércoles, 16 de octubre de 2013

"Nuestros cuerpos interactúan con el universo"

Christian Boukaram, oncólogo, especialista en física nuclear.

Ciencias como la epigenética y la física cuántica sacuden los fundamentos de la vida que creíamos conocer.

Empecemos por analizar lo que somos.
Los átomos forman la totalidad del mundo físico que conocemos, incluyendo cada célula de nuestro cuerpo. El núcleo del átomo lo forman protones y neutrones y a su alrededor giran los electrones.

¿Como un sistema planetario?
Sí, y como en el sistema solar una enorme distancia separa los electrones del núcleo; eso significa que el mundo material se compone principalmente de vacío.

Entonces nosotros también estamos constituidos principalmente de vacío.
Rotundamente sí. Y recientemente se ha descubierto que en el interior del átomo existen otras partículas subatómicas formadas por pequeñas cuerdas de energía que vibran (teoría de las cuerdas), es decir que no estamos formados por partículas físicas: La materia parece ser una ilusión.

Eso nunca lo he entendido.
Ya lo dijo Einstein: el mundo físico no es sino una manifestación del mundo inmaterial. Emociones y pensamientos generan ondas que pueden materializarse en el mundo físico. Piense en los nuevos videojuegos que se controlan con la mente: el casco de electrodos sirve como una interfaz para convertir la información mental en órdenes.

¿Qué nos dice la epigenética?
Que el ADN de las células se adapta al entorno (bioquímico, social, ambiental, emocional, electromagnético...), de manera que podemos modificar nuestro ADN, porque el entorno inmediato de nuestras células somos nosotros mismos.

¿Somos un micromundo?
Vemos nuestra piel como algo sólido que nos separa de lo demás, pero en realidad nuestras células, átomos, piel y cuerpo interactúan con el universo.

Muy poético. ¿Puede explicármelo?
Todo, materia incluida, se compone de haces de energía que vibran. Las vibraciones son información codificada organizada en sistemas. Las moléculas forman la célula, las células, órganos; los órganos, sistemas (locomotor, digestivo, respiratorio), y los sistemas, el ser humano. Los humanos forman poblaciones que componen el planeta, los planetas forman el sistema solar, los diferentes sistemas solares forman galaxias...

¿Como muñecas rusas?
Exacto: cada pieza del universo ya contiene en sí misma el mundo en el que se refleja a pequeña escala. Somos un todo y todo está interconectado. De hecho, la física cuántica ha demostrado que nuestros más pequeños componentes se comunican entre sí con el resto del universo al mismo tiempo. Es el fenómeno del entrelazamiento cuántico.

¿Pero de qué nos sirve comprenderlo?
Los sentidos nos crean la ilusión de que vivimos en un mundo material, y así nos convertimos en prisioneros de ese mundo construido por nosotros mismos y perdemos capacidades esenciales como la de regenerarnos.

Es teoría.
El doctor Meryl Rose injertó en salamandras tumores cancerosos y luego amputó los miembros enfermos. Las extremidades volvieron a crecer a los pocos días y no quedaba ni rastro de células negativas. Hay una fuerza transmitida a través de los nervios que actúa milagrosamente y cura el cáncer.

Hay muchos científicos investigando ese tema, puede que algún día...
Otro fenómeno interesante es la resonancia: cuando se tañe la cuerda de una guitarra las otras vibran con la misma frecuencia sin que nadie las toque. La resonancia es un medio de comunicación instantáneo. Transmitimos nuestros pensamientos a nuestras células por ese principio, y eso afecta a nuestro entorno y a todo nuestro cuerpo, incluido el ADN.

¿Qué otras informaciones debemos incorporar?
La glándula pineal es nuestro reloj interno, nuestro detector de luz: después de haber estado expuestos a la luz, segrega melatonina, la hormona reguladora del sueño. Es decir que lo que regula la producción de la hormona, una molécula, es la luz, lo inmaterial.

El cáncer es una enfermedad multifactorial.
Pero las características determinantes que nos predisponen al cáncer son la desesperación y la represión de las emociones. Para prevenirlo deberíamos aprender a tomarnos las cosas mucho menos en serio. Gestionar la mente es probablemente la mejor protección contra el cáncer.

¿Cuáles son sus conclusiones?
La célula también reacciona al sufrimiento según un modo de supervivencia. El cáncer se produce cuando el equilibrio celular está en peligro. Ahora sabemos que el mundo físico es la punta del iceberg de un mundo esencialmente inmaterial. Pero el ego, que controla el funcionamiento social, nos impide comprenderlo en su amplitud. Fíjese...

Dígame.
Es interesante observar que las células cancerosas, desligadas de su entorno, se comportan de manera similar al ego.

Fuente: 
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20130807/54379235334/nuestros-cuerpos-interactuan-con-el-universo.html
¿Quieres escuchar audios que ayudan a Despertar y Crecer? en el sig. link:



domingo, 13 de octubre de 2013

Cuando yo amo, busco el amor. Cuando lo encuentro, lo comparto

“Amar es obtener para compartir. Cuando yo amo, busco el amor. Cuando lo encuentro, lo comparto enseguida. No solo lo comparto con mi pareja, si no también con su familia, con la familia que formamos juntos, con los amigos, etc… El amor no compartido no existe, es una neurosis, un egoísmo, una locura. Yo busco el amor de dos para compartirlo y ser entonces una luz en el mundo.”
Alejandro Jodorowsky, en “La sabiduría de los cuentos”

viernes, 11 de octubre de 2013

El mundo nos ve y nos percibe en función de la manera en que nosotros nos sentimos a nosotros mismos.

Hasán hombre rico y poderoso, abandonó su fortuna y su rango para estudiar con el maestro Abdul Efendi. A pesar de todo el trabajo y de la evolución que llevó a cabo al lado de Abdul Efendi, este observó que no se liberaba de su orgullo defecto que le venía de la muy elevada posición que ocupaba con anterioridad. Abdul Efendi decidió darle una pequeña lección. Le llamó y le dijo:
-¡Ve al mercado y tráenos cuarenta kilos de tripas de cordero! ¡Pero debes traerlas cargando sobre tu espalda!
Hasán se fue al punto hacia el mercado, que estaba situado en el otro extremo de al ciudad. Una vez allí, compró las tripas y las cargó sobre sus espaldas. Sanguinolentas como estaban, no dejaron de mancharle de la cabeza a loso pies y fue en ese lamentable estado en que se vio a atravesar media ciudad a fin de hacer entrega de su cargamento. Como era conocido como un hombre muy rico, cada transeúnte con que se topaba le hacía pasar un verdadero suplicio. Por más que trataba de no parecer preocupado, sentía una profunda humillación.
A su llegada el maestro le ordenó que llevara las tripas a la cocina para que prepararan con ella una sopa para toda la hermandad, pero el cocinero anunció que no tenía el caldero lo bastante grande que pudiera contener semejante cantidad de despojos.
-¡Eso no es ningún problema! – repuso el maestro mirando a su discípulo. -¡Ve a ver al charcutero de la hermandad y pídele que nos preste un caldero!
Y Hasán, totalmente manchado como iba de la cabeza a los pies, se vio obligado a dirigirse al establecimiento del charcutero, que estaba situado al otro extremo de al ciudad.
De nuevo cada transeúnte que se cruzaba en su camino sometió su orgullo a dura prueba. Mortificado por tanta humillación, trajo el caldero a la cocina y acto seguido fue a limpiarse. Un poco más tarde, el maestro le llamó y le dijo:
-¡Ahora, vuelve hacer el camino del mercado y pregúntales a todos los transeúntes con los que te cruces si han visto a algún hombre llevar un montón de tripas sobre sus espaldas!
Él hizo la pregunta a todas las personas con las que se cruzó y todas ellas le respondieron negativa o muy evasivamente: nadie había visto a ese hombre y las que lo habían visto no se acordaban ya de su cara.
De vuelta a la hermandad, el maestro le pidió que repitiera la experiencia a lo largo del camino del charcutero. También allí el resultado fue idéntico. Nadie se había fijado en un hombre manchado de sangre que llevaba un caldero.
Cuando Hasán informó a Abdul Efendi del resultado de su pesquisa, éste observó:
-Como ves, nadie te ha visto. Tú creías que la gente se fijaba en tu vestimentas, pero no era así. Eras tú quien proyectabas tú mirada en los demás.
Esa misma noche, el maestro dio una gran fiesta y convidó a sus invitados a tomar la sopa diciendo:
-¡Probad con nosotros esta noche la sopa de la dignidad y de la grandeza de Hasán!
Alejandro Jodorowsky, en “La sabiduría de los cuentos”

domingo, 6 de octubre de 2013

El sol y el viento discutían para ver quién era el más fuerte...

El sol y el viento discutían para ver quién era el más fuerte.
El viento decía: ¿Ves aquel anciano envuelto en una capa? Te apuesto a que le haré quitar la capa más rápido que tú.
Se ocultó el sol tras una nube y comenzó a soplar el viento cada vez con más fuerza, hasta ser casi un ciclón, pero cuanto más soplaba tanto más se envolvía el hombre en la capa. Por fin el viento se calmó y se declaró vencido.
Y entonces salió el sol y sonrió benignamente sobre el anciano. No pasó mucho tiempo hasta que el anciano, acalorado por la tibieza del sol, se quitó la capa.
El sol demostró entonces al viento que la suavidad y el amor de los abrazos son más poderosos que la furia y la fuerza.