viernes, 30 de septiembre de 2011

Ejercicio: Expandir el Aura


Los científicos nos dicen que el campo electromagnético del corazón es 5.000 veces más intenso que el del cerebro y más potente que cualquier otro órgano del cuerpo.
Produce de 40 a 60 veces más bioelectricidad que el cerebro.
Y lo más interesante es que el aspecto del campo magnético del corazón cambia en función del estado emocional.
Cuando sentimos miedo, estrés, frustración, enojo, etc. se vuelve caótico.
En cambio, cuando se experimentan emociones como la gratitud, la compasión,  el perdón, etc. toma un aspecto ordenado y se obtiene lo que se llama un “espectro coherente.
Este campo se extiende entre 2 a 4 metros alrededor del cuerpo, permitiendo a todos los que nos rodean recibir la información energética contenida en nuestro corazón.


Le llaman "Aura" al campo de energía que nos rodea y nos sustenta. 

Cuando tenemos problemas, éstos afectan el campo energético de nuestra aura reduciendo su fuerza. 


Hay lugares y personas que pueden afectarnos negativamente, como también todo lo contrario.

Para expandir el Aura se deben hacer Círculos amplios con los brazos, siempre en la dirección que te resulte más cómoda. 


Al realizar los movimientos circulares con tus brazos sentirás, además de que tus músculos se elongan y se produce el aumento de tu energía corporal. 


Es conveniente hacer este ejercicio todas las mañanas o cada vez que sientas que tu energía está muy baja.

Después de hacer estos círculos, puedes finalizar extendiendo tus manos en alto y afirmar: 


"Estoy abiert@ y receptiv@ a todo lo  bueno para mí. 


Acepto la Ilimitada Abundancia de todo Bien que me merezco. 

Y lo Acepto ahora mismo;  hecho está!. 

Y así es. Amén, Amén, Amén".

Agradeces y luego puedes continuar con tu rutina matinal. 


¡Adelante! =)

Y sigo entregándome a la vida como es...


viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Cómo se hace la vida?


El joven iba acercándose al momento cumbre en el que concluiría sus estudios universitarios. Largos años de carrera, que se le habían hecho interminables, llegaban a su fin. No sin tropiezos, sentía que ya estaba llegando a su meta. Había logrado dominar la teoría, la práctica inclusive, de lo que habría de ser la profesión que había soñado ejercer por el resto de su vida. ¿De su vida? Aquel viernes en la tarde se sentía intranquilo.

Le parecía que de tanto aprender, no había aprendido nada. Sentía que le faltaba algo importante, y no sabía cómo expresarlo. Caminando por el campus universitario se encontró con uno de sus profesores, precisamente aquel que en más de una ocasión lo había orientado en sus estudios, y decidió abordarlo.

A rajatablas, le preguntó:

-“Profe, dígame, cómo se hace la vida?

El viejo profesor esbozó una ligera sonrisa, mientras lo invitaba a que se sentaran en un banco cercano, y le refirió lo que a él a su vez le había contado un viejo profesor en un momento parecido, fiel reflejo de la sabiduría de siglos:

“La vida se hace sorbo a sorbo, paso a paso y día a día.

Se hace saboreando a Dios, caminándolo a lo ancho y a lo hondo, mirándolo a través de sus colores, oyéndolo a través de sus sonidos, palpándole la perfección y desentrañándole la luz.


La vida se hace como trabajador de su siembra, como obrero de su palabra, como jardinero de sus flores, como cantador de sus prodigios... como Él te mandó hacerla.


La vida se hace des-cubriendo el mundo que llevamos dentro... Se hace respirando a Dios con la fuerza de la naturaleza, con la sabiduría de su gracia y con el impulso de sus pisadas, que van tras nosotros para que no perdamos el camino ni se nos aparte la luz.


La vida se hace a veces con dolor, pero sin apagar nunca la velita encendida de la fe.


La vida se hace amando, porque el amor tiene tanto que hacer en el mundo, que no da tiempo para odios ni rencores.


La vida se hace en el espacio de lo cotidiano, en pequeños trozos de cada día, en momentos que encendemos de pasión, en vuelos que se emprenden con besos y son sueños... Velar y dormir, soñar y despertar, llorar y reír, creer y dudar, caer y levantarse: eso es hacer la vida.


La vida no se hace para lucir, para exhibirse, para mostrarnos como en un escaparate de vanidad y focos de colores.


La vida se hace en el recinto íntimo, en ese taller de abeja trabajadora que llevamos dentro, en ese aguijón que extrae y regala, que profundiza y endulza.


Hay que caminar la vida, porque es la única manera de llegar. Cumple tu misión de dar.


Déjale a Dios el balance de lo que debes recibir. Porque en ese libro de la humildad, generosidad, del esfuerzo y de la entrega, ¡se hace la vida!”

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¡FELIZ PRIMAVERA! ¡A disfrutar las bellezas que la Madre Tierra nos regala!


DESPERTAR ...

Para despertar busca toda la ayuda que puedas, lee los libros que encuentres, asiste a los encuentros que te inviten, medita, respira y espera.

Todo ayudará, pero finalmente solo tu harás la alquimia, pues nada puede precipitarla, solo tu intención que suceda. Y aún si no hicieras nada de nada, espera tranquilo, igual ocurrirá...

Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina en puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos.

Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo los ayudará a despertar sin necesidad que hagas nada. Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estas siendo arrullado y cuidado.

Despertar no es un acto de magia, aunque llenara de magia tu vida.

Despertar no tiene nada que ver con tu mundo externo, aunque todo lo que te rodea parecerá tener un nuevo brillo.

Despertar no cambiara tu vida, si bien sentirás que todo ha cambiado.

Despertar no borrara tu pasado, pero al mirar atrás lo percibirás como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sentirás que ese alguien ya no eres tú.

Despertar no despertara a tus seres queridos, pero ellos se verán mas divinos ante tus ojos.

Despertar no sanará todas tus heridas, pero ellas dejarán de gobernarte.

Despertar no solucionará tu situación financiera, pero te sentirás millonario.

Despertar no te hará más popular, pero ya no volverás a sentirte solo.

Despertar no te embellecerá ante los ojos de los demás, pero te hará perfecto ante tu propia mirada.

Despertar no te dará mas poder, pero descubrirás el poder que tienes.

Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te dará la libertad de ser tu mismo.

Despertar no cambiara el mundo, te cambiara a tí.

Despertar no quita responsabilidad, muy por el contrario te dará conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.

Despertar no te hará tener siempre la razón, más bien ya no sentirás deseos de tenerla.

Despertar no traerá caudales de amor a tu vida, descubrirás que ese caudal habita en ti.

Despertar tiene poco que ver con lo que imaginas y tiene todo que ver con el amor.

Despertar es amarte a ti mismo, con tus limites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y
es amar a la existencia... Sí, amar esta bella vida tan sorprendente y variada en todos sus matices.

Permítete disfrutar de la experiencia de ser el maravilloso Ser que ya eres.

Tu vida es un acto sagrado,
 pues es la creación de Dios.

Autor desconocido.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Oso En El Puente Donner... ¡Aprendamos de la Naturaleza!



Cuando estamos ante una situación difícil, a veces la mejor solución es tomarlo con calma, porque si nos dejamos llevar por el pánico y la desesperación... caeremos.
¡A relajarse y tomarse un descanso!

viernes, 16 de septiembre de 2011

El gran poder de los Círculos de Mujeres


Entrevista de La Vanguardia a Jean Shinoda Bolen *

Mientras la sociedad actual relega al cirujano a las mujeres maduras, la autora Jean Shinoda Bolen les confiere todo el poder y sabiduría que siempre han tenido y del que se han beneficiado las comunidades.

En esta entrevista publicada en La Vanguardia el 24-12-2004, totalmente vigente, Jean explica cómo todos estamos interconectados y el gran poder de los Círculos de Mujeres. Ella está convencida que los círculos de mujeres pueden acelerar el cambio de la humanidad y que la era patriarcal y depredadora toca a su fin.

ENTREVISTA:
Jean Shinoda Bolen tiene 68 años. Es de familia japonesa y nació y vive en Los Ángeles. Doctora en Medicina, analista junguiana y profesora de Psiquiatría en la Universidad de California.
Cree que Iraq es Vietnam repetido una y otra vez, y que es una pena que tengamos que aprender a través de tanto sufrimiento. Dice que la espiritualidad une y las religiones dividen.

¿Quejarse es perder el tiempo?
¡Claro!

Hay mucho que aprender…
Por eso a mi me interesan las mujeres maduras, con humor y activas. A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti. Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.

No se yo…
Se lo diré de otra manera: una bruja es una persona con poder personal.

Eso me gusta
Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes. Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder.

¿Algo más?
Sí. Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas, confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón, escuchan su cuerpo, improvisan, ni imploran, ríen, y tienen los pulgares verdes.

¡…!
Quiero decir que tienen mano con las plantas. Y también con los animales. Primero aprenden a amar lo que hacen, luego alientan a otros al crecimiento. Saben reconocer lo frágil y lo que tiene valor, y también lo que debe ser podado.

¿Hay que esperar a la vejez para ello?
Cuanta más edad, más camino aprendido. La observación compasiva de la vida de los demás te enseña mucho, y las mujeres sabias se pasan mucho tiempo observando. Algunas mujeres, muy pocas, son sabias a partir de los 30 o 35 años; esas a los 60 son increíbles.

¿Qué nos quiere transmitir?
Que las mujeres tienen la oportunidad de cambiar el mundo en las próximas décadas. Pero que si no lo hacen ya, probablemente ya no lo harán.

¿Por qué dice eso?
Tras el extremo feminismo de los 70, ahora el péndulo se haya en el centro por eso tenemos que aprovechar este momento. Las mujeres que se lo permiten pueden hoy llegar al equilibrio, a ser completas, fuertes y vulnerables al mismo tiempo.

¿Un camino colectivo?
Por supuesto. No tengo la menor duda de que un pequeño grupo comprometido puede cambiar el mundo. En realidad, así ha sido hasta ahora.

¿Y cuál es el secreto para lograrlo?
El millonésimo círculo. Yo aliento a las mujeres a formar círculos que tengan un componente espiritual. Simplemente escuchando los problemas, anhelos y miedos de otras mujeres y contando los tuyos, adquieres fuerza.

Perdone, pero por qué en un círculo
Cuando uno está sentado en círculo y en silencio se da cuenta de que hay una conexión espiritual con poder transformador. Yo pertenezco a uno desde hace 18 años: encendemos una vela, guardamos silencio, contamos lo que nos preocupa, debatimos, y juntamos nuestras energías con un propósito.

¿Convocan el poder interior?
Interior y exterior. La espiritualidad, la física cuántica y el budismo dicen lo mismo: Todo y todos estamos interconectados y por tanto lo que cada uno haga influye en el mundo. Los círculos de mujeres transforman el mundo a través de la activación del campo mórfico de la teoría de Rupert Sheldrake.

¿El centésimo mono?
Sí, este biólogo desarrolló la hipótesis de que cuando una masa crítica de monos llega a un determinado conocimiento, este se transmite de forma intuitiva e instantánea a todos los miembros de su especie. Del mismo modo, un número crítico de círculos de mujeres puede activar las cualidades femeninas tan necesarias para que el mundo cambie.

¿Porqué no círculos mixtos?
Entre mujeres hay una conexión natural. Algunos estudios evidencian que cuando una mujer que sufre estrés habla con otra mujer, ambas liberan la hormona de la maternidad que provoca que el estrés descienda.

Curioso
Si las mujeres estuvieran implicadas en los procesos de paz, todo sería más fácil, ¡pero si los que la negocian son machos alfa…!

¿Qué ocurre cuando se encuentran un hombre y una mujer estresados?
Cuando un hombre estresado se encuentra con otro, segregan testosterona, que provoca huída o enfrentamiento. Pero si ese mismo hombre se encuentra con una mujer que le comprende, una bruja sabia, su adrenalina baja y su autoestima sube. Y basta solamente con que se siente a su lado.

Es bonito eso que dice
Estamos llenas de recursos poderosísimos a los que no prestamos atención, como por ejemplo el conocimiento intuitivo. Estos conocimientos se pueden desarrollar en los círculos.

¿Que camino interior propone?
Sea auténtica, sea consecuente con su persona interior y averigüe qué quiere hacer con su preciosa vida. Desde fuera intentarán contestar por usted a las preguntas esenciales, no lo permita. Desvele qué tipo de arquetipo domina en usted.

¿A qué se refiere?
Sus patrones internos, que yo resumo en siete arquetipos de diosa. Cada mujer tiene dos o tres dominantes, que van desde la autónoma Artemisa y la fría Atenea, hasta la nutritiva Deméter, la creativa Afrodita, o Hera, la diosa del matrimonio.

No será tan simple
No. Pero si podemos llevar una vida en la que el arquetipo dominante y nuestro rol en la vida coincidan, nos sentiremos satisfechas.

* Jean Shinoda Bolen: http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Shinoda_Bolen

martes, 13 de septiembre de 2011

Acercó Dios su Voz a mi oído y me dijo...

Antes de nacer no conocía el mundo al que llegaría. Entonces Dios,  acercó su Voz a mi oído y me dijo:
-Sé como el sol… Levántate temprano y no te acuestes tarde.


-Sé como la luna… Brilla en la oscuridad, pero sométete a la Luz mayor.


-Sé como los pájaros… Come, canta, bebe y vuela.


-Sé como las flores… Enamoradas del sol, y unidas a la Madre Tierra.


-Se como el buen perro… Obediente, pero nada más que a su señor.


-Sé como la fruta…Bella por fuera, saludable por dentro.


-Sé como el día… Que llega y se retira sin alardes.


-Sé como el oasis… Da tu agua al sediento.


-Sé como la luciérnaga… Aunque es pequeña emite su propia luz.


-Sé como el agua…Transparente.


-Sé como el río… Siempre va hacia adelante.


-Sé como Lázaro: Levántate y anda.


-Sé como José…Cree en tus sueños.


-Y por sobre todas las cosas Sé como el cielo: La morada de Dios.

Señor, no permitas que me quede donde estoy.
Ayúdame a llegar a donde Tú quieras.

(msj adaptado de un texto anónimo q recibií x mail)

«Joven, a ti te digo: levántate»
Lc 7,14

domingo, 11 de septiembre de 2011

El perdón es una fuerza liberadora muy poderosa

Que nos conduce al verdadero Amor.


Cuando lo conocido se derrumba y el horizonte cambia, es importante preguntarnos ¿qué debo aprender ahora?
¿Cuál es la razón para que la Vida me haya colocado en esta situación?


Si abrimos nuestro corazón a alguien y le entregamos lo mejor y esa persona nos engaña y nos traiciona, quizás nos resulte difícil perdonarle, pues la mente nos dirá que lo que ha hecho es injusto, cruel, imperdonable.
Pero si nos permitirmos transitar el proceso, expresar el enojo o el profundo dolor que sentimos, y luego meditamos acerca de todas los aprendizajes que esa vivencia nos ha traído y las integramos, el perdón llegará naturalmente.

Hay que saber que no perdonamos la traición en sí misma, sino los motivos que le llevaron a esa persona a actuar de esa manera. A veces suele ser por miedo a abrirse de verdad, o tal vez la persona no se sentía merecedora de nuestro Amor, pues se sentía culpable de sus “errores” pasados, o simplemente no se amaba a sí misma lo suficiente como para poder tomar lo que le brindamos.

Entonces, podemos meditar y comprender sus limitaciones, que es una persona asustada y herida; y perdonarle por esas razones se tornará más fácil. Y así, será posible guardar en el corazón todos aquellos momentos hermosos compartidos, y todo lo demás caerá en el olvido naturalmente.
También iremos comprendiendo que cuando el otro actúa de un modo que nos hiere de alguna manera, nos está mostrando, de manera inconsciente, algo que debemos sanar en nosotros mismos.


A veces nos resistimos a perdonar porque creemos que esto significa seguir relacionándonos con esa persona, y en verdad, esto no es necesario si no lo sentimos, o no es lo adecuado para nuestro crecimiento.
Recordemos que la función del perdón es liberarnos y recuperar la paz de nuestra alma; y es por ello que el perdón no conlleva ninguna obligación con los otros.

Es importante tener en cuenta que el perdón no es otorgado desde una posición de superioridad. Si lo consideramos de este modo, tendremos resistencias para perdonar, porque nuestro ser interior conoce la verdad que ninguno somos ni superior ni inferior que otros. O entramos en una sutil lucha de poder, que es exactamente lo opuesto a lo que el perdón nos brinda: paz.

Si nuestro lugar es de quien hizo el daño a otro, perdonar-nos nos podrá resultar muy difícil, y podremos sentirnos cobardes y crueles. Nuestro juez interior podrá ser muy duro con nosotros y podríamos castigarnos a nosotros mismos inconscientemente, de diversas maneras: un accidente, usar drogas o a beber demasiado alcohol, involucrarse en otra relación destructiva, perder el empleo, etc. ¡Una verdadera dinámica destructiva! Hay que darse cuenta a tiempo y permitirse sentir y experimentar el dolor que nos produce darnos cuenta del daño que hicimos al otro.

Hacernos cargo es el camino para perdonar-nos. Luego, meditar acerca de qué es lo que nos llevó a actuar de ese modo dañino con el otro. Aprender la lección que la Vida nos va enseñando, digerirla, incorporarla, para poder evitar seguir dañando a otras personas cuando alguien se abra de verdad y con Amor.

Aprender es clave, porque de lo contrario tendremos innumerables relaciones y actuaremos igualmente con cada uno de ellas; y así, cada vez será más difícil perdonarse uno mismo y posiblemente caeremos en la dinámica destructiva del auto castigo, y no podremos experimentar la riqueza de amarnos a nosotros mismos para poder amar a otros. Lo cual hará que nuestra vida pierda sentido.

Si hicimos daño a otro, es mucho más sano y efectivo sentir arrepentimiento y no culpa, y decirle al otro de un modo sincero y profundo (aún si no está presente lo podemos decir visualizándolo):
“Lo siento, lo siento mucho... me hago cargo de las consecuencias... y gracias a ello puedo crecer...”


De este modo ambos permanecen en una posición de igualdad, y pueden compartir el dolor que sienten por lo sucedido. Entonces pueden perdonar y perdonarse de un modo humano, natural y abierto. Y en ese proceso, el Amor se profundiza, y el perdón realmente libera a ambos.

El perdón es una fuerza liberadora muy poderosa. Al perdonar-nos y perdonar a otro, ambos somos liberados. Libres para seguir con la relación pero de un nuevo modo más sano y maduro, o para que cada uno pueda seguir su camino personal.

Recordemos que el perdón nos conduce al verdadero Amor.

¡Adelante!


Des-cubrir las enseñanzas evolutivas escondidas detrás de ciertas vivencias, nos permite regresar a la unidad de nuestro ser.

«¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano?»
Mt 18,21

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Meditación:"Nuestra madre"

por Bert Hellinger

Nuestra madre
Cierren los ojos.
Miren las imágenes que ustedes tienen de vuestra madre.
¿Cuántas imágenes son?
¿Son más de cinco después de que ella se ocupó de ustedes durante veinte años?
¿Estuvo día y noche con ustedes? ¿Cuándo ustedes eran pequeños y ella no podía dormir porque estaba todo el tiempo en alerta para poder estar allí si ustedes necesitaban algo?
¿Y ahora de todo eso sólo han quedado cinco imágenes?
¿La mayoría de ellas malas, imágenes petulantes, imágenes destructivas?
¿Tal vez ustedes incluso le han deseado su muerte? ¿Qué queda de la madre? ¿Cuánta fuerza?
Ahora nosotros cambiamos esas imágenes.

A veces tuvo lugar un quiebre en la infancia. Por ejemplo, si -más allá de los motivos- la madre no estaba.
Tal vez porque ustedes estaban en el hospital o durante un tiempo en algún otro lugar.
Entonces ustedes tomaron la decisión: No regresaremos a ella nunca más. Todo lo que sucedió antes, los bellos y profundos recuerdos desaparecen.

Ahora volvamos al tiempo previo a ese quiebre, volvamos a los recuerdos felices, a las imágenes felices y hagámosles un lugar en nuestro interior. Nos permitimos vivir esa felicidad temprana: la sensación de protección, la seguridad, la cercanía, la intimidad.

Con estas felices imágenes en nosotros nos animamos a dar un paso hacia nuestra madre.
A pesar de la rabia, a pesar de la desilusión, por sobre la anterior decisión de no regresar a ella nunca más.
Nos animamos a dar ese paso, un pequeño paso y mientras lo hacemos la miramos siempre a los ojos.
Entonces juntamos todas nuestras fuerzas y damos otro pequeño paso.
Y otro paso más, muy lentamente, siempre ella frente a nuestros ojos.
Tomamos coraje para el próximo paso, hasta que caemos en sus brazos abiertos.
Finalmente de vuelta en casa.- Querida mamá...

¡Gracias http://fernanda-abocadejarro.blogspot.com/ por el premio!

María Fernanda Paz, a cargo del blog http://fernanda-abocadejarro.blogspot.com/ me ha otorgado un premio que se va pasando de blog en blog. Muchas Gracias!
 
Lo tomo, agradezco y paso al blog http://www.tao-sai.blogspot.com/  Ü

domingo, 4 de septiembre de 2011

Los beneficios de abrazar los árboles

RECIBIR LA ENERGÍA DE LOS ÁRBOLES
Todo ser vivo es energía
¿Sabías que los árboles nos ayudan a establecer contacto con el poder de la naturaleza, nos dan herramientas para sanarnos, relajarnos, fortalecernos, cargarnos de energía vital y son portadores de los mensajes de la madre tierra?


Cada vez son más las personas que han comprobado los beneficios de abrazar los árboles.


Al revés de lo que suele suceder con las personas que al abrazarlas podemos notar pérdidas de energía debido a factores emocionales, con un árbol siempre notaremos que nos carga de energía vital, nunca que nos descarga.


El árbol al igual que las personas emite vibraciones energéticas constantemente y son perfectamente asimilables por el ser humano, se pueden absorber y podemos beneficiarnos de sus efectos. 


¿Cómo captar la energía que emanan los árboles?


1.- Camina entre los árboles


2.- Acércate a él, obsérvalo y capta su energía, no trates de analizarlo mentalmente o de establecer un vínculo emocional. Sólo nota su tono vibratorio.


3.- Tócalo al mismo tiempo que cierras los ojos, con tu mano izquierda. Capta, acepta y toma esa energía si deseas recargarte a ti mismo con esa fuerza vital.


4.- Establece contacto con la energía del árbol mediante tu corazón 
Vacía tu ruido interno, fluye en el amor y escucha al árbol. Capta su espíritu. Preséntate con tu nombre y entra en un espacio donde la comunicación es energética y no sonora. Puedes pedir consejo sobre cualquier situación que necesites, cargarte de energía, relajarte o aceptar su sabiduría.

5.- Escúchala en tu corazón, da las gracias, levántate y despídete poniendo tu mano derecha sobre su tronco.
Utilizando las manos: A través de ellas podemos realizar una captación más consciente, son una zona muy sensible a la emisión y captación vibratoria ya que en la palma existen varios puntos de entrada y salida de energía. La posición más conveniente es la de seguir las grietas o fisuras de la corteza en el sentido que las presenta el árbol.

Utilizando la espalda: La parte central de la espalda, recorriendo la columna vertebral, se encuentra el canal energético principal del cuerpo. Apoyando esta zona en el tronco del árbol absorberemos la energía que emana.




En ocasiones podemos buscar la fuerza del árbol para mitigar el dolor de una enfermedad, para superar las preocupaciones o simplemente para conseguir alcanzar nuestro propio equilibrio. Este intercambio energético no afecta negativamente al árbol, ya que este las transmite a la Madre Tierra y esta las transmuta completamente.

«Extiende tu mano»
Lc 6,10

jueves, 1 de septiembre de 2011

Soltar el pasado

Para dejar de sufrir
En el medio del camino de la vida,
yo me encontraba en una senda oscura
en que la recta vía había perdido.
Dante Alighieri
Cuando vamos llegando a la mitad de nuestra vida
Cuando vamos llegando a la mitad de nuestra vida y hacemos un balance de lo que hicimos, suelen aparecer remordimientos. Nos remordernos. Esta mitad del camino es una edad en la que uno comienza a mirarse internamente, a ser más objetivos con uno mismo.
En este mirarse y evaluarse, a veces, nos enojamos con nosotros mismos, con lo que vivimos, con lo que hicimos y también con lo que dejamos de hacer.

Necesitamos aceptar lo que fue
Nuestra tarea será transitar desde este enojo, e incluso confusión, hasta una aceptación de lo que fuimos, de lo que hicimos o lo que no hicimos. Soltar la idea de lo que tendría que haber sido y no fue. En otras palabras, aceptar lo que fue. Aceptar nuestro error.

Es un proceso
En esta aceptación, radica el cese del sufrimiento. Claro que llega como fruto de un proceso, no mágicamente. Y, como todo proceso, requiere sus tiempos.

Emergemos con humildad
Necesitamos comprender que nuestra alma necesitó de todas estas vivencias, de estos aciertos y desaciertos para emerger como la semilla en la tierra.
Emerger con una humildad que nos permita dejar de querer tener todo controlado, de querer ser perfectos, dando lugar a que esa esencia de nuestro ser nos señale el camino.
Recordemos que la humildad entierra su raíz en el humus; y, geológicamente, el humus es la capa más fértil de la tierra. Con lo cual, emerger con humildad significará que comience a salir lo mejor de nosotros, lo más fértil, nuestra esencia, nuestro verdadero ser.

Aprendiendo de la propia experiencia
En este emerger con humildad, seguramente, también surgirán errores; pero, como ya no somos los mismos, los vamos a vivir de otra manera, más relajados, sin tantos re-mordimientos. Porque ya hemos aprendido de nuestra propia experiencia.Hemos aprendido y aceptado que fuimos lo mejor que pudimos ser.

Conclusión
Cuando decimos sí a esta/este que fuimos y soltamos el pasado, nos sentimos liberados. A través de esta aceptación, el equipaje que llevamos, en el viaje de nuestra vida, se hace mucho más liviano.

Para reflexionar
¡Qué extraña ha sido realmente mi vida! −pensó−.
¡Qué rodeos tan curiosos ha dado!
¡Qué camino el mío, sin embargo!
¡Cuánta estupidez, cuántos errores, disgustos, dolores y desilusiones he tenido que soportar sólo para poder volver a ser un niño y empezar de nuevo!
He tenido que probar la desesperación, rebajarme ante la más insensata de las ideas, la del suicidio, para poder sentir la gracia, para volver a oír el Om, para volver a dormir bien y a despertarme tranquilo.
He tenido que convertirme en un loco para redescubrir el Atman en mi interior.
En ese momento, dejó Siddhartha de luchar contra el destino; en ese momento, dejó de sufrir...
Herman Hesse
Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman.
Romanos 8, 28

Capítulo extraído del libro Madurando nuestros apegos, de María Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré, Buenos Aires, SAN PABLO, 2008: