domingo, 27 de febrero de 2011

Aprender a ver-se


“Cuanto mayor es el auto concienciamiento,
Mayor será la posibilidad de una elección conciente,
Afín al flujo evolutivo”
Carl Rogers


Hay una antigua metáfora que relaciona nuestra conciencia con un río.
Lo que flota en el agua como troncos, hojas, botellas vacías y aun peces, sería el flujo de los contenidos internos de nuestra conciencia.
Comúnmente nos vemos arrastrados por la corriente.
Y no solo por los estímulos externos, sino sobre todo cuando nos vemos envueltos en el remolino de nuestros pensamientos, emociones, sensaciones.

Aprender a ver-se
Si bien no es posible conocer todo cuanto ocurre en nuestro interior, podemos aprender a gozar la libertad de vivir nuestros sentimientos de manera conciente.
Podemos aprender a ver y darnos cuenta cuando estamos experimentando amor, dolor, miedo.
Para vivir la vida de manera plena, necesitamos experimentar aquello que nos recorre en nuestro interior, sin inhibiciones ni barreras.
Cuando funcionamos de este modo, avanzamos hacia la integración, hacia la totalidad.
Nuestra conciencia se amplía y nuestra vida se unifica.

Es un camino con etapas
Hay que saber que comenzar el viaje del auto conocimiento, es bien cuesta arriba.
Al igual que comenzar un largo viaje en auto, tendremos momentos de demoras, congestionamientos de tránsito, equivocaciones, momentos de mucho cansancio, pero también existe la emoción por el viaje y por el descubrimiento de lo nuevo.
El desarrollo del auto conocimiento es un camino con etapas.

Es un desafío
En nuestra cultura no estamos acostumbrados a practicar la atención conciente, con lo cual, cuando comencemos el camino, aparecerán en la primer etapa inquietud,
indisciplina, distracción, actividad mental desenfrenada.
Descubrir nuestra distracción puede que nos disguste.
Y lo mejor es ver claramente que estamos distraídos, entonces esa conciencia de la distracción es en sí misma progreso.
Una vez que se reconoce, la confusión comienza a despejarse.

La intimidad nos protege la dignidad
Desarrollar la habilidad de enfocar concientemente la atención, creando un espacio de intimidad individual, nos protege nuestra dignidad.
Como resultado de esto, también se desarrollan los valores de libertad personal y de participación responsable en la sociedad.

Trabajo Personal
Practicar la auto-observación y el discernimiento
Durante la semana, registra una situación en la cual te veas a ti mismo vinculándote con otra persona.
Recuerda lo más detalladamente la situación y trata de discernir:
1-Qué sensaciones se produjeron en tu cuerpo en esas circunstancias; y
2-Qué emociones sentiste.
Profundiza en las que están en capas más profundas de la conciencia.
Por ejemplo si sentiste alegría y simpatía, pero por debajo de eso quizás además sentías miedo de ser rechazado, vergüenza por creerte torpe, etc.
3-Qué impresión quieres causarle a la otra persona.
Por ejemplo: soy una buena persona, soy servicial, soy duro, temible, soy ingenuo y frágil, etc.

Necesitamos aprender a ver para conocer

Tomar nota de lo que advertimos y profundizar en estas observaciones, va creando una conciencia de qué se mueve en nuestro interior.
La práctica de este ejercicio es indispensable para verse a sí mismo, para conocer los contenidos de la conciencia: pensamientos, emociones, sensaciones, ideas, etc.
Y es importante también aprender a observar esos contenidos internos sin rechazarlos, ni juzgarlos. Sino con una mirada de aceptación a esto que es.
Aprender a verse, implicará sacar la cabeza del agua.
Luego, la práctica nos ayudará a avanzar.
Hasta que aprendamos a mirar el río desde la orilla.

Síntesis
Para vivir plenamente, necesitamos experimentar todo cuanto ocurre en nuestro interior, sin barreras ni inhibiciones.
Entrenarnos en la observación y el discernimiento en un mundo que parece volverse loco, es una actitud de responsabilidad; es un modo de amar al mundo del que somos parte y contribuir a su bienestar.

Para reflexionar
"Hay momentos en nuestras vidas, instantes en nuestros días,
en los que vemos más allá de lo usual.
Nos volvemos clarividentes y alcanzamos la realidad.
Esos son los momentos de mayor felicidad y sabiduría.
Está en la naturaleza de todos los hombres tener esos momentos pero, bajo las condiciones en las que vivimos, sólo unos pocos los sostienen y hallan en ellos su expresión."
Robert Henri

La espiritualidad nos ilumina el camino
“Mantengan sus lámparas encendidas”
Mt. 5, 14.

Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso;
pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras.
Y, si la luz que hay en ti es oscuridad,
¡qué oscuridad habrá!»
Mt 6, 23

Imagen de Astrid Stocker

jueves, 24 de febrero de 2011

TRABAJANDO NUESTRAS EMOCIONES

Para crecer en armonía interior


Podemos aprender a vivir despiertos, atentos, y detectar cuándo una experiencia altera nuestro interior, generando estrategias para calmarnos y evitar daños en nuestra salud.

Imaginemos que estamos en un lugar sereno, disfrutando un hermoso paseo a caballo. Al rato vemos que el caballo ha comenzado a alterarse, y sin darnos cuenta, perdemos el control de nuestro cuerpo y de la situación. El caballo galopa sin control y comenzamos a sentir miedo.

¿Qué ha ocurrido? Comenzamos el paseo en paz y serenidad, luego el caballo se vio envuelto en una experiencia que le afectó y así despertó su enojo.

¿Qué podemos hacer para calmar el caballo? Susurrarle con nuestra voz, acariciarlo, hacerle parar, bajarnos, comprobar su estado físico, mirarle a los ojos y acariciarle su rostro, cambiar de dirección.

El caballo representa nuestra vida emocional. A veces nos sentimos tranquilos hasta que, de repente, nuestro diálogo interior nos lleva a pensar en una situación determinada y nuestro interior comienza a perturbarse, dejando así de disfrutar ese momento presente.

Cuando vamos perdiendo la conexión con nuestro centro, con nuestro ser interior, perdemos la paz y si no nos damos cuenta a tiempo de ello, el impacto lo siente nuestro cuerpo físico, con dolores, contracturas, cansancio, abatimiento y hasta enfermedades.

Podemos aprender a vivir despiertos, atentos, y detectar cuándo una experiencia altera nuestro interior, generando estrategias para calmar-nos y evitar daños en nuestra salud integral.

Viviendo despiertos, podemos disfrutar el paseo, sentir, observar, admirar el paisaje, en conexión consciente con nuestro “caballo”, con Nuestra Vida Emocional*. Y cuando percibimos que ha comenzado a alterarse por algo, hacemos algo para calmarlo y evitar que nos invada el nerviosismo o la inquietud excesiva.

Así es posible comenzar a tomar el timón de nuestras vidas y evitar que las emociones nos invadan y nos lleven a un lugar que no es saludable para nosotros.

Todos podemos aprender a trabajar con nuestras emociones (miedo, ira, vergüenza, etc.) para lograr mayor armonía en nuestra vida. Para ello tenemos que:

- CONOCER nuestras Emociones

Para poder modificar algo, primero hay que conocerlo. Para saber qué estamos sintiendo, es importante re-conocer cómo reaccionamos ante cada nuestras emociones:

• ¿Qué hago cuando estoy feliz/triste/enojado…?

• ¿Qué pienso cuando estoy feliz/triste/enojado…?

• ¿Qué me pasa cuando estoy feliz/triste/enojado…?

• ¿Qué siento en mi cuerpo cuando estoy feliz/triste/enojado…?

- COMPREDER cuál es el mensaje que nos traen estas emociones

Nuestras emociones funcionan a modo de brújula. Si aprendemos a escucharlas, sabremos qué nos dicen y porqué. Tanto las emociones que nos hacen sentir bien (amor, alegría, etc.) como las que nos hacen sentir mal (ira, vergüenza, miedo, etc.), nos dan información muy valiosa sobre cómo podemos actuar la próxima vez ante una situación determinada, nos dan información de aquellos actos que son beneficiosos para nosotros y aquellos que no.

En general, cuando nos sentimos mal suele ser porque no hemos actuado según nuestros principios, nos hemos dejado llevar por lo que otros quieren para nosotros, no hemos atendido nuestras necesidades o prioridades, o no hemos tomado la responsabilidad de nuestra propia vida.

Igualmente, cuando nos sentimos alegres es porque de alguna manera nos hemos ocupado de elegir comportamientos que nos acercan a nuestros objetivos personales de vida. Comprender esto, nos permitirá reproducir aquellas situaciones que nos benefician.

Para aprender qué nos están diciendo nuestras emociones podemos hacernos preguntas como:

• ¿Qué ha hecho que me sienta así?

• ¿Cómo me gustaría haber manejado esta situación?

Sentir es parte de nuestro día a día. Todos sentimos miedo, dolor, ira o vergüenza. Evitar emociones sólo empeora nuestra salud física y psicológica.

Podemos permitirnos vivir una emoción y después gestionarla de una forma beneficiosa para nosotros.

También es importante tomar contacto con nuestros recursos personales, para lo cual podemos preguntarnos:

• ¿Qué situaciones he vivido qué me han hecho más fuerte?

• ¿Cómo salí de aquella situación? ¿Qué estrategias utilicé?

• ¿Qué aprendí y cómo puedo usarlo ahora?

¡Adelante! ¡Te deseo lo mejor! Ü

*Para profundizar sobre el tema: Colección Salud Integral,  de María Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré, Editorial San Pablo, 2008-2011.
Libreria virtual:
http://www.san-pablo.com.ar/comprar/advanced_search_result.php?search_in_description=1&keywords=buttera

ATRÉVETE a tomar el Reino de los Cielos,
no es para mañana, ¡es en este momento!

Encuentras material sobre "emociones" y los videos del curso virtual "Nuestra Vida Emocional", basado en el libro que lleva ese nombre, editorial San Pablo, 2008, en esta dirección:
http://nuestravidaemocional.blogspot.com.ar/p/curso-nuestra-vida-emocional.html




martes, 22 de febrero de 2011

El lenguaje del corazón y de la vida

Nos conecta con nuestras emociones y necesidades

"Lo que busco en la vida es compasión,
una corriente que fluya entre yo y los demás,
basada en un mutuo dar de todo corazón"
Marshall B. Rosenberg

Relato
Cristina tiene dos hijos adolescentes, y se sentía angustiada debido a los constantes conflictos que tenía con ellos. No podía controlar su enojo cuando llegaba de trabajar y veía la ropa sucia de sus hijos en cualquier parte de la casa.
Cristina reaccionaba con gritos e insultos, los acusaba de “desagradecidos y desordenados”; y luego se sentía muy mal por ello.
Con su esposo le sucedía algo similar. Lo amenazaba si no respondía de la manera que ella esperaba que él lo hiciera.
Su angustia crecía; entonces, decidió pedir ayuda profesional.
Luego de un proceso muy profundo, Cristina aprendió una nueva manera de comunicarse que le aportó un gran crecimiento personal; y la hace sentir muy satisfecha actualmente.
Ella aprendió a re-conocer lo que sentía, a re-conocer sus necesidades, y a comunicarse efectivamente para satisfacerlas; respetándose a si misma y respetando a los otros también.
Sus vínculos mejoraron, transformándose en relaciones más sanas y maduras.
Cristina dice hoy:
-pasé de los gritos e insultos a comunicarme con mis hijos de esta manera:
“César, me molesta ver las medias sucias en el comedor… me gusta que las habitaciones de la casa que compartimos entre todos estén ordenadas…¿quieres hacer el favor de retirar las medias y meterlas en el lavarropas?” claro que no fue nada fácil… nos llevó tiempo a todos… pero nos cambió la vida!


Somos sujetos de necesidades
Los seres humanos somos sujetos de necesidades, y todas nuestras acciones están orientadas a satisfacerlas[1].
Y si observamos detenidamente, encontraremos maneras de comunicarse donde se utiliza el miedo, la culpa, la vergüenza, la acusación o las amenazas.
Es decir, se intenta satisfacer necesidades pero de una manera que hiere los vínculos, y así, los deteriora día a día.

Que satisfacemos a través de la comunicación
Marshall B. Rosenberg[2] desarrolló un modelo que nos ayuda a conectarnos con nuestras emociones y necesidades, a estar atentos cómo surge la violencia en nosotros, y descubrir cómo conectarse desde el corazón con uno mismo y con los demás. A este modelo lo llamó “Comunicación no violenta”.

Comunicarnos efectivamente
Es un modelo que busca que las personas se comuniquen entre sí de manera efectiva, que aprendan a expresar con claridad a partir de sus observaciones, sentimientos, necesidades y pedidos; de un modo que evite el lenguaje que juzga o manipula a los otros.

Implicará profundizar
Es una manera de comunicarnos que nos induce a profundizar, comenzando con nosotros mismos, conectándonos así con nuestra natural compasión humana.
Es un enfoque que puede aplicarse a todo vínculo, personas o grupos.

Estar despiertos y atentos
Ahora bien, ¿cómo lo hacemos?
Pues enfocando e iluminando estos cuatro aspectos:
1-Observamos qué ocurre realmente en una situación dada: ¿sirve para enriquecer nuestra vida o no?
Es importante describir el fenómeno, expresar claramente qué nos gusta y qué no, y sin emitir juicios en lo posible.
Es decir, nos entrenamos para despegar lo que percibimos, de los comentarios, opiniones, juicios y evaluaciones que tienden a adherirse inmediatamente a ello.

Conectar con nuestras necesidades
2- Luego investigamos Qué sentimos frente a lo que hemos observado: ¿nos sentimos enojados, ofendidos, asustados, alegres, divertidos, cansados, etc.?
En este paso, es importante re-conocer que nadie nos hace sentir lo que sentimos, sino que “despierta” sentimientos originados en nuestras propias necesidades o valores.
Practicando esta actitud vital vivimos con mayor responsabilidad, y comienza a debilitarse el hábito de culpar a otros por lo que nos pasa.

Y sentimientos
3-En tercer lugar veremos Qué necesidades subyacen a estos sentimientos que hemos descubierto.
Es importante reconocer que cuando experimentamos un fuerte dolor o enojo ante un mensaje que recibimos, necesitamos comprensión de otra persona, para aclararnos qué necesidades no satisfechas están implícitas en ese sentimiento de dolor o ira.
Recién cuando esto esté claro, podremos recuperar nuestra natural capacidad para recibir y escuchar al otro.

Y expresarnos claramente
4-Finalmente, tendremos que Pedir de manera clara aquello que necesitamos.
Entonces la esencia de la “Comunicación no violenta” es:
-Conectar y expresar honestamente y sin evaluar aquello que observamos, sentimos, necesitamos y pedimos (no exigimos) sin criticar ni culpabilizar.
-Escuchar, sin engancharse en juicios o demandas, los sentimientos y necesidades del otro.
-Una vez escuchadas plenamente las necesidades de todas las partes, buscar estrategias para satisfacerlas, de manera conjunta.

Un verdadero desafío
Como vemos, para practicar este estilo de comunicarnos para resolver un conflicto, abandonamos la idea de obtener que las personas hagan lo que uno quiere; y nos concentramos en crear las condiciones donde las necesidades de todos y cada uno, sean satisfechas.
Nada fácil de lograrlo, por cierto, pero sí un estilo lleno de vida, sensibilidad y posibilidad de transformación y crecimiento. Un verdadero desafío.

Síntesis
-Si nos comunicamos desde lo que observamos, sentimos y necesitamos, y desde ahí hacemos un pedido claro (no una exigencia) nuestro mensaje será recibido y tendremos más probabilidades de obtener aquello que buscamos para enriquecer nuestra vida.
-A su vez si escucho la expresión del otro desde este mismo punto de vista y conecto con sus observaciones, sentimientos, necesidades y pedidos, sin engancharme en sus juicios, probablemente me vea naturalmente inclinado a movilizar mis recursos para contribuir con su bienestar.

Para reflexionar
"La violencia es la expresión trágica de necesidades insatisfechas"

"La violencia surge de la creencia de que los otros nos producen dolor y por lo tanto merecen ser castigados"

Marshall Rosenberg

La espiritualidad nos ilumina el camino
Más allá de lo-que-está-bien y lo-que-está-mal
se extiende un campo,
en ese lugar nos encontraremos

Rumi, filósofo, poeta y místico persa (1207-1273)

Bibliografía
-Comunicación no violenta, Marshall B. Rosenberg (2000), Ediciones Urano, Balcelona España.

[1] Dr. en Psiquiatría Enrique Pichón Riviére, creador de la Escuela de Psicología Social en Argentina.
[2] Dr en psicología clínica, educador, y reconocido mediador en conflictos internacionales, y por el Centro para la Comunicación No Violenta.

lunes, 21 de febrero de 2011

Para crecer en pareja ...


Para crecer en pareja es preciso despedirse de los padres.

Y despedirse no significa solamente irse o no de la casa, sino despedirse de los reclamos, juicios y reproches infantiles, e integrarlos con madurez a nuestro corazón tal y como son, tomando y agradeciendo lo más valioso que nos han transmitido: la vida.

«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre,
y se unirá a su mujer»
Mt 19,5


La pareja no es una solución para la soledad, ni para suplir nuestras carencias o nuestras necesidades personales.


La pareja solo puede ser nuestro compañer@ de camino, amig@, amante y padre o madre de nuestros hijos.

Es quien nos abre la puerta a nosotros mismos, es el espejo que nos refleja aquello que aún nos falta reconocer e integrar.

El resto depende de nuestra manera de enfrentar la vida.

El amor para con el otro depende de nuestro amor por uno mismo.

Y el amor por uno mismo depende del amor a nuestros padres, nuestro origen.


Si estoy en paz con mis padres, mi mirada estará libre y dispuesta para una relación de pareja madura y sana.

Si estoy en paz con mis padres, ellos me apoyan y sostienen.


Para reflexionar
Crecer implica renunciar a ciertas cosas para lograr algo más grande.

viernes, 18 de febrero de 2011

Sólo hay una necesidad: esa necesidad es amar

Cuando alguien descubre eso, es transformado! Antonhy de Mello*


Pensamientos sobre el AMOR, de Antonhy de Mello

Todos cambiamos en presencia del amor, aun cuando el amor puede ser muy duro.

No olvidemos que la respuesta del amor es siempre la que el otro necesita, porque el amor verdadero es clarividente y comprensivo.

"Haced lo que os digo", dice Jesús. Pero no podremos hacerlo si antes no nos transformamos en el hombre nuevo, despierto, libre, que ya puede amar.

Hay un proverbio chino que dice:

"Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión. Cuando la mente no está bloqueada, el resultado es la sabiduría, y cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor."

Ser transformado en amor, eso es amar a Dios.

Cuanto más amas a los otros, más puedes hacer sin ellos. Cuanto más amas a los otros, más puedes hacer con ellos.

Cuando sabes amar es señal de que has llegado a percibir a las personas como semejantes a ti. Nadie hay mejor ni peor que tú.

El amor de verdad es un estado de sensibilidad que te capacita para abrirte a todas las personas y a la vida.

Tú no puedes exigir a nadie que te quiera, pero en cuanto no seas exigente y sueltes los apegos, podrás reconocer cuántas personas te quieren así como eres, sin exigirte nada, y comenzarás a saber lo que es amor.

Cuando amas de verdad a una persona, ese amor despierta el amor a tu alrededor. Te sensibiliza para amar y comienzas a descubrir belleza y amor en todo.

Somos analfabetos en la expresión de sentimientos.

El que ama, termina siempre por vivir en el mundo del amor, porque los demás no tienen más remedio que reaccionar por lo que él los impacta.

Amar es como oír una sinfonía. Ser sensible a toda esa sinfonía. Significa tener un corazón sensible a todos y a todo.

Dios es Padre, pero un buen padre que ama en libertad, y quiere y propicia que su hijo crezca en fuerza, sabiduría y amor.

El egoísmo es exigir que el otro haga lo que tú quieras. El dejar que cada uno haga lo que quiera es amor. En el amor no puede haber exigencias ni chantajes.

Amar significa ver al otro claramente como es.

El amor no es deseo, no es fijación. Apasionarse es el exacto opuesto al amor.

Cada uno va buscándose a sí mismo, porque si no nos encontramos a nosotros mismos, no podremos salir hacia los demás.

Trabajo Personal
• Ponte en contacto con Cristo. Imagínate a ti mismo inundado con su Vida, Luz y Poder.

• Con la imaginación, coloca las manos sobre cada persona a la que amas. Habita en cada individuo.

• Pide que el amor de Cristo descienda sobre él, sin palabras. Míralo iluminado con la vida y el amor de Cristo. Míralo trans-formado.

• Ve cada sentido, cada miembro, cada facultad inundados con la Presencia y el Poder de Jesús.

• Derrama esta unción sobre cada una de las personas por las cuales quieres orar... sobre los enfermos.

• Ve a cada uno de ellos iluminarse con el Poder de Jesús.

• Haz esto mismo por las casas, por las comunidades.

Aunque hable todas las lenguas humanas y angélicas, si no tengo amor, soy un metal estridente o un platillo estruendoso.


Textos de Anthony de Mello* de su libro "Autoliberación interior"

* ANTHONY DE MELLO
Nació en Bombay en 1931 y murió en Nueva York en 1987. En vida, y más aún desde su prematura muerte, ha sido célebre en el mundo de habla inglesa y española por sus libros espirituales y sus cursos, conferencias y ejercicios sobre liberación interior. Sacerdote jesuita, toda su obra se consagró a lograr una enriquecedora síntesis entre la espiritualidad de Occidente y la de Oriente, superando falsas antinomias. Quiso arribar a un equilibrio entre racionalismo y misticismo que resultara en beneficio de la plenitud vital y del encuentro definitivo con Dios.

Aunque posea el don de la profecía y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una fe como para mover montañas, si no tengo amor, no soy nada.
1 Co 13, 1-2

miércoles, 16 de febrero de 2011

Un árbol... ¡que sí deja ver el bosque!

"El poder de lo simple se expresa en la fórmula del agua: H2O. Una de las moléculas de hidrógeno se llama HONESTIDAD, la otra se refiere a la HUMILDAD, pero necesitan la valiosa aplicación de la OSADÍA"
Enrique Mariscal, del libro "El poder de lo simple"
Enviado por Nadia Paglia:
Ríe
Relájate
Perdona
Pide ayuda
Haz un favor
Delega tareas
Expresa lo tuyo
Rompe un hábito
Haz una caminata
Sal a correr
Pinta un cuadro. Sonríe a tus amigos
Permítete brillar. Mira el horizonte
Lee un buen libro. Canta en la ducha
Escucha a un amigo. Acepta un cumplido
Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas
Comienza un proyecto deseado
Sé niño otra vez. Escucha la naturaleza
Muestra tu felicidad. Escribe en un diario
Trátate como un amigo. Permítete equivocarte
Haz un álbum de fotos. Date un baño prolongado
Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude
Mira una flor con atención. Pierde un poco de tiempo
Apaga el televisor y habla. Escucha tu música preferida
Aprende algo que siempre deseaste
Llama a tus amigos por teléfono. Haz un pequeño cambio en tu vida
Haz una lista de las cosas que haces bien. Ve a la biblioteca y escucha el silencio
Cierra los ojos e imagina las olas de la playa. Haz sentir bienvenido a alguien
Dile a las personas que quieres cuánto las quieres
Dale un nombre a una estrella
Sabés que no estás solo
Piensa en lo que tienes
Hazte un regalo
Planifica un viaje
Respira profundo
Siembra el amor

Quedó curado, de suerte que veía claramente todas las cosas.

Lc 8,25

jueves, 10 de febrero de 2011

Pequeñas actividades...

que nos ayudan a elevar nuestra conciencia

Tu belleza es fruto del tiempo que has dedicado al trabajo interno de purificación.



-Leer libros que nos inspiren. Esto nos mantendrá abierto al Espíritu de Vida.

-Concentrarnos en la belleza, la alegría y las cualidades superiores.

-Disfrutar la naturaleza lo más que podamos.

-Escuchar música que inspire. La música eleva nuestros niveles vibratorios.

-Constantemente agradecer de corazón las cualidades y cosas que tenemos. Cuando decimos gracias, envíamos una energía de apreciación que atrae más cosas buenas a nuestra vida.

-Relajarnos. Sabemos que esto es difícil cuando sentimos que somos arrastrado a toda carrera por el río de la vida, pero confiemos que estamos siendo guiados por Dios!

-Vigilar nuestros pensamientos y palabras. Que salgan de nuestra boca palabras amables.

-Actuar siempre con honestidad.

-Cultivar la compañía de personas integras y alegres.

-Perdonar-nos y perdonar a los demás.

-Mirar menos televisión.

-Meditar e invitar a los ángeles y a los seres superiores a nuestra casa. Tener un pequeño altar en casa.

-Mantener cierto orden y limpieza.

-Abrir las ventanas para dejar que circule el aire fresco.

-Tener flores y plantas vivas en la casa.

-Cuidar el olor de nuestra casa con hierbas aromáticas, aceites esenciales.

La aventura más importante que cada Alma puede llevar a cabo es el conocimiento de uno mismo y el servicio a la Humanidad.

martes, 8 de febrero de 2011

Buscando la luz…

Cuando creamos nos hacemos parte de la creación colectiva del mundo.

 Un cuento de Liliana Ramati 

      Aquella mañana de marzo, cuando el sol comenzaba a entibiar, la vida empezaba a manifestarse de mil maneras diferentes en el parque de Tomás.

   El suelo era un bullicioso ir y venir de insectos, de  los más variados tamaños, formas y colores. El césped denso, era el gigante a atravesar, cual  selva enmarañada, a juzgar por el tamaño de los pequeños.  Distintos planos permitían disfrutar de árboles y arbustos, haciendo de los distintos verdes una perfecta escala cromática, salpicada de pinceladas rojas, amarillas, blancas,……y cuanto color quieras imaginar.   El canto de los pájaros despertaba la mañana, componiendo entre todos una bella sinfonía.

  Así el sol, en un juego de luces y sombras dejaba filtrar sus rayos sobre cada árbol, sobre cada flor, sobre cada hierba.

  En medio de tanto despliegue, en un pequeño rincón, donde la tierra había sido removida, asomo la cabeza una pequeña lombriz, quien mirando trabajosamente el espectáculo que se desarrollaba allá afuera, comenzó a quejarse a viva voz.

 - ¡Y claro, así es fácil! Tantos colores para mirar tanto  sonido para escuchar, tanto sol que te entibie……… mientras tanto YO , siempre abajo de la tierra, sin luz, sin color, sin cantos   ¡ es tan triste !

- ¡ Pero Sra. lombriz!, respondió una hormiga que por ahí pasaba ,nuestra casa también esta bajo tierra y ,dejando por un momento su carga trato de convencer a la lombriz de que ellas salían solo a  trabajar y conseguir alimentos para sus crías.

-  Si claro, contesto la lombriz, pero al menos ven un poco de sol, caminan por el pasto, se trepan a un árbol ó a un rosal...

-  Si, si… entiendo a donde apunta su queja, en definitiva a Ud., ¡no le gusta ser lombriz!, quisiera, quisiera…. quizás ser mariposa, ó un arbusto ó una flor?

-  De lo que se trata, insistió la lombriz, un tanto confundida, es que no entiendo para que trabajar tanto en un lugar en que nadie nos ve.

-  Mire Sra. lombriz, propuso la hormiga, que le parece si yo me tomo un descansito y la acompaño a charlar con quienes están afuera y arriba, y a ver si así logra tener mas claridad.

 Y así sin más, la hormiga y la lombriz salieron en una extraña travesía por el parque tratando de encontrar alguna respuesta.

Pronto se encontraron ante un añoso roble, que se elevaba imponente ante la pequeñas criaturas. Su silueta se recortaba sobre el fondo azul cielo, su denso follaje apenas dejaba filtrar tenues rayos de sol y decenas de aves se cobijaban en sus ramas.

-   Señor roble, señor roble, comenzaron a gritar a dúo las aventureras. La suave brisa elevo las pequeñas voces que llegaron como susurros hacia el corazón del árbol.

-  Quien es?...quien habla?...contestó

-  Acá abajo, nosotras, la hormiga y la lombriz.
  
-  A que se debe tanto alboroto?...

-  Disculpe la molestia, Sr. roble, pero salimos en expedición, buscando repuestas para la lombriz, respondió la hormiga, algo asustada.

-   Respuesta? …que tipo de respuestas?... Rugió el roble.

 Muy tímidamente, la lombriz manifestó sus dudas y sus disconformidades

-  Lo que pasa  es que no entiendo  ¡que sentido tiene toda una vida abajo, sin luz, sin colores, sin sol que entibie, sin tantas cosas que hay arriba!  Y bueno…quería conocer como se vive arriba, a ver si preguntando y preguntando encuentro algo de claridad para mi oscura vida.

-  Bueno, bueno, pequeña, creo que cada uno te podrá contar sus experiencias, pero solo vos podrás valorar tu propia vida y tu trabajo.

Mientras así hablaban el roble y la lombriz, los demás árboles, intrigados por la singular conversación, comenzaron a inclinarse, para  escuchar mejor y participar de la charla, pues todos querían contar algo de sus historias.

- Y bueno, ya que estamos podría comenzar yo, dijo  el roble, poniéndose algo nostalgioso. Recuerdo cuado era pequeño, tenia muchos amigos, casi todos teníamos el mismo tamaño, no había diferencia entre nosotros. Había tiempo para  juegos y largas charlas de cómo nos gustaría ser cuando fuésemos grandes.  Y si, el tiempo pasó y comencé a alejarme mucho del suelo y de mis compañeros. Mi follaje se convirtió en sombra para muchos, animales  y personas, y mis ramas son descanso para cientos de aves, cada  día, pero… acá arriba también me siento solo más de una vez.

-   Nosotros somos hermanos, dijeron a una sola voz dos aromitos.

-   Pero como veras no se nota, protestó el más pequeño, que asomaba debilucho de un pequeño cantero en el que ya no quedaba espacio para seguir creciendo. En cambio mira a mi hermano, ¡cuanto más grande que yo es! Crece libre, sin límites…

-   Es así, opinaron muchos, a quienes el espacio les favorecía, la verdad que no tener tantos obstáculos  permite que troncos y ramas se desarrollen mas grandes y firmes.

-  Claro, pero yo entiendo al pequeño aromito, elevó la voz un ceibo que le toco crecer junto a una vieja pared .Mi tronco quedo prácticamente adherido a la pared y mis ramas solo pueden crecer dificultosamente hacia un solo lado.

Y así, una a una, se fueron escuchando  diferentes voces, la del arbusto que creció entre las piedras, la del viejo algarrobo, cuyas ramas secas mostraban el espectro del vigor de otros tiempos, la del lapacho rosado, cuyas torcidas ramas buscaban nuevos espacios de luz, y aun la de aquellos destruidos y mutilados, en donde nuevos brotes gritaban que la vida seguía estando presente.

Entrelazadas historias de paciencia, de adaptación, de aceptación, de esperanza, de renovación, de fortaleza, de respeto, surcaron el aire de aquella mañana, llevadas por la suave brisa hacia cada rincón del parque , como si por una vez en sus vidas quisieran dar a conocer lo que anidaba en los profundo de sus corazones.

La hormiga y la lombriz, no salían de su asombro, descubriendo otras verdades, disconformidades, alegrías y tristezas.

Después de un tiempo, que a las pequeñas se les antojo eterno, las voces se fueron acallando y el silencio comenzó a reinar nuevamente. El Sr. Roble tomando la palabra se dirigió a la lombriz diciendo:

 - Bueno, bueno, vean que gran alboroto se armo, Como ven cada uno tiene su historia con aceptaciones y rebeldías. Pero te quiero decir algo pequeña lombriz, mis raíces también están en lo profundo de la tierra, crecen pero de ahí no se mueven, ni ellas, ni yo, este es mi espacio del principio al fin.

Por eso te pregunto: ¿donde caen hojas, flores y frutos?... ¿quien sostiene nuestras ramas cuando se desprenden por el viento ó por estar viejas y enfermas?... ¿quien da nueva vida a las semillas?... ¿Dónde se desarrollan nuestras raíces, nuestro sostén?... No es acaso en tu espacio, ese en el que incansablemente trabajas?...Como ves, yo acá, vos allá, vivimos entrelazados, necesitados, dependientes, los unos de los otros; cada uno en su espacio desarrollando una tarea que sirve a otros.
  
La lombriz, como si un gran rayo de luz, hubiese iluminado su diminuto cerebro, entendió y acepto y, por primera vez en su vida, experimento la alegría de ser lombriz.

Agradecida a todos, emprendió junto a su compañera de aventuras el regreso definitivo a su espacio, con la intima y plena convicción del lugar que ocupaba y de la tarea que realizaba.
 FIN


¡Muchas gracias Liliana Ramati por tu enriquecedor aporte!

La música, la pintura, la poesía, el teatro…, son algunas de las vías a través de las cuales el ser humano expresa lo más profundo, a veces desconocido incluso para él.

lunes, 7 de febrero de 2011

Entre Tener Razón y Ser Feliz...

Elijo Ser Feliz!
Ocho de la noche, una concurrida avenida.
La pareja ya está atrasada para cenar con unos amigos.
La dirección es nueva y ella consultó el mapa antes de salir.
Él conduce el coche.
Ella le orienta y le pide para que gire en la siguiente calle a la izquierda.
Él, seguro, muy seguro, que es hacia la derecha.
Discuten.
Al darse cuenta de que, además de los atrasos, podrían quedarse de mal humor, Ella dejó que él decida.
Él gira a la derecha y luego se da cuenta de que estaba equivocado.
Aunque es difícil, admite que insistió en el camino equivocado, al tiempo que hace el retorno.
Ella sonríe y dice que no hay ningún problema si llegan unos minutos mas tarde.

Pero Él insiste en saber:

-Si tenias tanta seguridad de que iba por el camino equivocado, deberías haber insistido un poco más...

Y Ella dice:

-Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz. Estábamos a punto de una discusión, si insistía más, ¡habríamos estropeado la noche!

Autor desconocido

"La mejor manera de reducir el estrés, crear relaciones íntimas y fuertes y sanar el pasado para hacer que la vida funcione, es siendo completamente abierto y honesto, pase lo que pase"
Brad Blanton

"Vosotros sois la luz del mundo.
Brille así vuestra luz delante de los hombres… "
Mt 5, 14-16

viernes, 4 de febrero de 2011

La ALEGRÍA es una de las causas de la LONGEVIDAD



Una investigación de Danner, Snowdon y Friesen en el 2001 evaluó el estado de salud y la longevidad de 180 monjas que en 1932, antes de ingresar en la orden religiosa, escribieron breves relatos autobiográficos sobre sus vidas y sobre lo que esperaban del futuro.


Dadas las condiciones homogéneas en las que todas las monjas habían vivido, la única variable a la que se podían atribuir las diferencias observadas en su estado de salud y en su longevidad era la presencia de emociones positivas en los antiguos relatos personales.


¿Qué encontraron? 
Pues que las monjas que reflejaron en sus escritos emociones positivas (alegría, felicidad, gratitud) gozaban de mejor estado de salud y vivían aproximadamente unos diez años más que aquellas que prácticamente no expresaron emociones. 


El 90% de las monjas del grupo más alegre seguía viviendo a los 85 años en contraste con el 34% del grupo menos alegre.



"En toda vida hay bastante de bueno y de malo -una buena medida de tristeza y de felicidad, de alegría y dolor, como para encontrar una base razonable que justifique el optimismo o el pesimismo. 
Uno mismo decide si va a reír o llorar, a bendecir o maldecir, la perspectiva que tendrá de la vida. Si mirará al cielo con esperanza o al suelo con desesperación. 
La actitud optimista no es un lujo, sino una necesidad. 
La manera en que uno mira la vida determina su estado de ánimo, cómo se desempeña en sus actividades y lo bien que se lleva con los demás. 
Y a la inversa: los pensamientos, actitudes y expectativas pesimistas se nutren de sí mismos. Se vuelven profecías que por su propia naturaleza se cumplen. 
El pesimismo crea un mundo deprimente en el que nadie quiere vivir. 
Solo hay una cosa más fuerte que la actitud negativa: una actitud positiva."
María Fontaine



¿De dónde surge, cuál es la raíz de nuestra alegría?

Del sentirse incondicionalmente amados por nuestro Creador.
Del sentirse constantemente guiado y protegido por él: “No temas”.
Del saber que nunca estás solo. “Yo estoy contigo”.
Del saber que Él convierte nuestros lamentos en baile
Porque vive en el amor, que tiene relación directa con la alegría.
Y, sobre todo, porque lleva dentro la verdadera fuente de la alegría, que es inagotable y que todo lo transforma en caudal de más alegría. Es una participación del gozo eterno de Dios.

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