jueves, 29 de abril de 2010

¿A qué estoy atado?


Había una vez un árabe que viajaba de noche.

Sus esclavos, a la hora del descanso, se encontraron que no tenían más de 19 estacas para atar a sus 20 camellos.

Cuando consultaron al amo, éste les dijo:

-"Simulen que clavan una estaca. Cuando llegan al camello número 20 creerá que está atado."

Así lo hicieron efectivamente, y a la mañana siguiente todos los camellos estaban en su sitio, y el número 20, al lado de lo que se imaginaba, sin moverse de allí.

Al desatarlos para marcharse, todos se pusieron en movimiento menos el número 20 que seguía quieto sin moverse.

Entonces el amo dijo:

- "Hagan el gesto de desatar la estaca de la cuerda, pues el tonto aún se cree atado.

Así lo hicieron, y el camello entonces se paró y se puso a caminar con los demás.

Ésa es la imagen de la condición humana.

Estamos atados a cosas que no existen; tenemos miedo de cosas que no son... Son ilusiones, falsedades, creencias, no realidades.

¡Qué agonías pasamos por cosas de las cuales -estamos convencidos- parece depender nuestra felicidad!
Anthony De Mello

Ahora miremos hacia nosotros mismos.
¿A qué estoy atado?

Generalmente, las primeras ataduras son aquellas que nacen de nuestros vínculos más cercanos y luego las enseñanzas escolares, las amistades sociales. Esas enseñanzas que ellos mismos recibieron y nos transmitieron lo mejor que pudieron.

Todo este camino va creando, obviamente, muchas libertades como también "ataduras" en nosotros, - tengo que ser así, tengo que cumplir, tengo que… postergando el "quiero ser....", que es lo que nos libera.

La vida es un morir constante, dejar atrás muchas cosas, permanecer en ellas es quedarte en el pasado, porque la vida fluye, se renueva segundo a segundo, y si no lo comprendemos, quedamos "atrapados" en viejas enseñanzas, costumbres, en viejas estructuras y algo va transcurriendo en nuestro interior que "no encaja" con lo que la vida nos va mostrando, y que influye en nuestra vida cotidiana.

La vida es lo único "impermanente".
Quedarnos en lo que hemos sido es estancarnos.
Ella nos invita a seguirla cada instante...

Para reflexionar
"Que otros tiempos no le resten Vida a tu dia"
Doménico C. Estrada

¡ADELANTE! ¡QUE LA VIDA MIRA HACIA ADELANTE! =)

lunes, 26 de abril de 2010

LAS 4 LEYES ESPIRITUALES DE SAI BABA














La primera ley dice:
-"La persona que llega es la persona correcta"
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.


La segunda ley dice:
-"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido"
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.
No existe el: "si hubiera hecho tal cosa….hubiera sucedido tal otra…". No.
Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.
Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera ley dice:
-"En cualquier momento que comience es el momento correcto"
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última ley dice:
-"Cuando algo termina, termina".
Simplemente así.
Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llega a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

¡Vive Bien, Ama con todo tu Ser y sé Inmensamente Feliz!

"Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor, recuerda:
Si eliges el mundo quedarás sin amor,
pero si eliges el amor,
con él conquistarás al mundo."
Albert Einstein